Fotografía de una estrella a más de 500 años luz de distancia

Astrónomos utilizando el Very Large Telescope de la ESO han observado directamente los patrones de granulación en la superficie de una estrella fuera del Sistema Solar: el gigante rojo envejecido π1 Gruis. Esta notable nueva imagen del instrumento PIONIER revela las células convectivas que forman la superficie de esta gran estrella. Cada celda cubre más de un cuarto del diámetro de la estrella y mide alrededor de 120 millones de kilómetros de diámetro.

Combinando el poder de cuatro grandes telescopios, un equipo internacional de astrónomos capturó la imagen más detallada en existencia de una estrella realmente lejana, unos 530 años luz de distancia. Esta estrella que vemos bastante borrosa fue catalogada primero allá por 1756 y fue nombrada “Pi1Gruis” o “π1 Gruis” un extraño nombre que viene de una antigua forma de convención de nombres denominada “Bayer” un sistema que nombra a las estrellas con una letra del alfabeto griego seguida del nombre en latín de la constelación donde la estrella se encuentre.

π1 Gruis se encuentra casi al final de su larga vida y es que siguiendo el ciclo de vida de una estrella de este tipo, se ha hinchado 350 veces el tamaño de nuestro sol, se podría decir que es un vistazo el futuro de nuestra estrella y como se verá en unos cinco mil millones de años. Los astrónomos se encuentran estudiando el sistema donde se encuentra  “Pi” para entender como las estrellas evolucionan y como se ven antes de morir. En la imagen que acompaña esta entrada se ve que este gigante es mayormente circular demostrando áreas complejas de material cambiante conocidos como gránulos o células de convección.

No es la primera vez que se visualiza la superficie de una estrella ya que otra llamada Betelgeuse ya se encontraba siendo estudiada, una gran estrella también transitando sus últimos momentos, pero la visualización de Pi ofrece mucho más detalle y además es la primera vez que se pueden observar los gránulos activos en su superficie lo que confirma teorías sobre el aspecto físico de las últimas etapas de estrellas gigantes, otro dato curioso que se puede ver en la imagen son variaciones de temperatura siendo las áreas blancas las más calientes mientras que las rojas las más frías.

La técnica utilizada es llamada “interferometery” mediante la cual se combina la luz de múltiples telescopios para producir una resolución equivalente a la de uno mucho más grande. Los astrónomos además utilizaron software de reconstrucción y algoritmos para lograr visualizar la superficie de la estrella.

 

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